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El doctor Douglas Kirby, analista de ETR Associates, compañía radicada en los EE.UU. y dedicada a investigaciones en educación, examinó los programas de educación sexual y descubrió que los programas más eficaces tenían 10 elementos comunes.2Dar un mensaje claro y sistemático es algo crucial. «Los programas que presentan el pro y el contra de tener relaciones sexuales o usar condones y luego afirman implícitamente 'escoja lo que más le convenga', no eran tan eficaces para modificar el comportamiento como aquellos que sistemáticamente hacían hincapié en algo especial. Un mensaje comúnmente eficaz era el que afirmaba 'siempre evite las relaciones sexuales sin protección'. La abstinencia es lo mejor, pero si tiene relaciones sexuales, use siempre un condón.»

También es esencial que el mensaje sea apropiado para la edad y la experiencia sexual de los participantes. Según el doctor Kirby, «Si pocos participantes están teniendo relaciones sexuales, tal vez sea indicado concentrarse casi exclusivamente en la abstinencia». Los programas más eficaces se concentraban en eliminar uno o más comportamientos sexuales que daban lugar a embarazos no deseados o a la infección por el VIH/SIDA.

Según él, otro componente importante es determinar lo que se debe cambiar, y afirma: «Todos los programas que tienen éxito toman en cuenta los factores que influyen en el comportamiento sexual ­creencias, actitudes, normas y aptitudes­ y elaboran un programa de estudios para abordar esos factores.» Así mismo, los programas eficaces permiten que los estudiantes apliquen las aptitudes de comunicación y negociación, y les piden que den su toque personal a la información.

Por tradición, los mensajes de educación sexual van dirigidos a uno o dos grupos: los que están y los que no están sexualmente activos. Un estudio indicó que los mensajes se podrían adaptar para dirigirlos a cuatro grupos en vez de dos: los que no prevén que van a tener relaciones sexuales al año siguiente (demorados), los que prevén que van a iniciar las relaciones sexuales al año siguiente (previsores), los que han tenido un compañero sexual (únicos) y los que han tenido dos o más compañeros (múltiples).

En calidad de grupo, los previsores demostraron comportamientos más arriesgados y vínculos menos fuertes con la familia, la escuela y la iglesia, en comparación con los demorados. Los jóvenes con múltiples compañeros sexuales también notificaron más riesgos, en comparación con los que habían tenido sólo un compañero. Los educadores sexuales deben «tener en cuenta el contexto social y psicológico en el que ocurren las experiencias sexuales», recomiendan los investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, que estudiaron a 900 estudiantes de 15 a 18 años de edad en los Estados Unidos y Puerto Rico.3

El SIECUS (Consejo para la Información y Educación Sexual) radicado en los EE.UU. ha elaborado directrices para la educación sexual. Hace hincapié en que se debe comenzar temprano, cuando los niños están en la escuela primaria, y que se debe continuar hasta la adolescencia. Los profesores deben recibir capacitación y los programas deben contar con la participación de la comunidad, los padres, los administradores y los líderes religiosos. El programa de estudios debe incluir información relativa a desarrollo humano, anatomía reproductiva, relaciones, aptitudes personales, salud y comportamiento sexual, y los papeles de ambos sexos.4

A medida que los países comienzan a implantar los programas de educación sexual, se inspiran en cierto grado en las directrices internacionales y los elementos comunes de éxito reconocidos. Por ejemplo, Brasil ha ordenado que la educación sexual comience con los niños de las escuelas primarias. En México, un curso elaborado por el Instituto Mexicano de Investigación de Familia y Población (IMIFAP), llamado «Planeando Tu Vida», incorpora la sexualidad en el contexto más amplio del desarrollo humano. Un estudio realizado por el IMIFAP y el Population Council de Nueva York, indicó que el curso puede enriquecer los conocimientos de los estudiantes y, entre los estudiantes sexualmente activos, aumentar el uso de anticonceptivos.5

En Nigeria, un nuevo programa de estudios hace hincapié en el desarrollo de aptitudes, la capacitación de los profesores y la participación comunitaria. Un grupo especial nacional ha elaborado directrices para una educación sexual general, utilizando el modelo de SIECUS. Valiéndose de una guía nigeriana, la Asociación para la Salud Familiar y Reproductiva (ARFH), organización no gubernamental nigeriana que trabaja con el gobierno del estado de Oyo, ha elaborado un programa de estudios que se está aplicando en 26 escuelas y está dirigido a los estudiantes de 10 a 18 años de edad.

«Una evaluación de las necesidades y un estudio básico revelaron que, puesto que la primera experiencia sexual ocurría entre los 13 y 16 años de edad, los jóvenes necesitaban más que nunca información relacionada con la salud sexual y reproductiva, además de algunas aptitudes para forjar toda una vida, por ejemplo aptitudes de negociación, aclaración de valores, aptitudes de rechazo, toma de decisiones y fijación de metas. Esas aptitudes permitirán a los jóvenes hacer frente a las demandas y los retos del desarrollo, la autogestión y otras transiciones», explica Grace Delano, directora ejecutiva de ARFH. Esta asociación también está haciendo hincapié en la capacitación que ayude a los profesores a aclarar sus propios valores de sexualidad. La modificación del comportamiento sexual de los jóvenes requiere un enfoque multidimensional, afirma Delano, y agrega: «La participación de los medios de información y de la comunidad, y el apoyo que se preste son algunas de las estrategias adoptadas para que la comunidad complemente la instrucción que se imparte en las escuelas».

Los educadores convienen en la importancia que tiene el programa de estudios para ayudar a los jóvenes a desarrollar y practicar las aptitudes de toma de decisiones. Hally Mahler, capacitadora de FHI, que ha facilitado sesiones relativas a educación sexual para profesores, padres y jóvenes en Asia, África y América Latina, opina: «La educación sexual no tiene que ver únicamente con el acto sexual. La autoestima, las aptitudes para tomar decisiones, el sentimiento de que se tienen opciones y que se pueden controlar las cosas son las cuestiones que debe subrayar el programa de estudios». Para que los jóvenes aprendan a negociar las relaciones sexuales sin riesgos, los profesores deben sentirse cómodos con el contenido del programa de estudios y presentarlo a los jóvenes en una forma interesante. «Tenemos que avivar su interés y responder a sus preguntas en forma auténtica. Por lo tanto, tocamos música que es popular entre los jóvenes y hacemos ejercicios que ayudan a las personas a hablar de temas tabú.»

Mahler está incorporando un ejercicio en un nuevo programa de estudios, en Senegal, que ella llama el desfile de modas del condón. «Jóvenes, profesores y padres abren los condones y los emplean para hacer cinturones, brazaletes y aretes. Les hace perder la sensibilidad en torno a este tema y les permite hablar más abiertamente y con más sinceridad». El gobierno y las organizaciones no gubernamentales están colaborando con FHI para elaborar el programa de estudios dirigido a los estudiantes de 10 a 19 años de edad. El Proyecto Fronteras en Salud Reproductiva coordina esta labor que está a cargo del Population Council, radicado en Nueva York.

Hay poca investigación relativa a la educación sexual entre los recién casados, y lo que está disponible se centra en el uso de anticonceptivos. China y Bangladesh han utilizado con éxito a trabajadores de campo especializados en planificación familiar para que aborden a los adolescentes casados. En Bangladesh, cuando esos trabajadores de campo enviaron a los recién casados cartas de felicitación y sostuvieron con ellos charlas para motivarlos, el uso de anticonceptivos en ese grupo pasó de 19 por ciento en 1993 a 42 por ciento en 1997. En Indonesia, los consejeros usan los registros matrimoniales para ponerse en contacto con los recién casados. La asistencia a charlas relativas a planificación familiar es un prerrequisito para contraer matrimonio civil en varios estados de México. Y en Bangladesh y Taiwán, las campañas de los medios de información se han centrado en los recién casados.6

La educación puede ayudar

En el análisis más extenso de educación sexual, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas para el VIH/SIDA (ONUSIDA) examinó 68 evaluaciones de proyectos de educación sexual, 53 de los cuales evaluaron intervenciones particulares.

De esas 53 intervenciones, 22 «demoraron el inicio de la actividad sexual, redujeron el número de compañeros sexuales o redujeron las tasas de embarazo no planificado y de ETS», concluyó el análisis del ONUSIDA. No hubo ni aumentos ni disminuciones en la actividad sexual ni en las tasas de embarazo y de ETS en casi todas las demás intervenciones que se evaluaron. En una de las pocas excepciones, un programa que incluía sólo la abstinencia en el programa de estudios produjo un aumento en la actividad sexual no coital, por ejemplo tocarle los senos a la compañera.7

En los Estados Unidos, un examen de casi 80 programas de educación sexual también reveló que «los programas que se centran en la sexualidad, incluidos los de educación sexual y los relacionados con el VIH, los consultorios escolares y los programas que ofrecen condones, no producen ningún aumento de la actividad sexual». Si bien casi todos los programas aumentaron los conocimientos de los jóvenes en cuanto a la sexualidad, sólo unos cuantos produjeron reducciones mensurables en los riesgos de carácter sexual, por ejemplo demorar el inicio o reducir la frecuencia de las relaciones sexuales, reducir el número de compañeros sexuales o aumentar el uso del condón u otras formas de anticoncepción.8

La mayoría de los programas que tienen éxito han contado con la participación dinámica de la comunidad y ponen bien en claro que se deben evitar las enfermedades de transmisión sexual (ETS) o el embarazo. Según un estudio realizado en Senegal, los programas de educación para la vida en familia deben hacer más hincapié en el desarrollo de aptitudes. El estudio utilizó grupos de enfoque y encuestas con la participación de 225 jóvenes de ambos sexos, de 14 a 18 años de edad, que participaron en los programas en las escuelas, los clubes juveniles y las asociaciones deportivas. «Esta [educación] nos permite ser más maduros y afrontar algunos de los problemas en nuestra vida» dijo uno de los muchachos.9

Los jóvenes también plantearon cuestiones relacionadas con el respeto y la responsabilidad. El estudio reveló que «Las charlas acerca de lo que quieren los jóvenes de las jóvenes, y viceversa, en sus relaciones indican que hay una falta de respeto entre los sexos». Los jóvenes pensaban que las jóvenes se interesaban en ellos principalmente por el dinero y otras cosas materiales, mientras que ambos sexos mencionaron «la posibilidad de una golpiza o violación si una mujer se niega a tener relaciones sexuales. Se debe hacer hincapié en los valores que inculcan el respeto hacia la mujer, al mismo tiempo que se enseña que la violencia nunca es aceptable». El Institut de Sciences et l'Environment Université Cheikh Anta Diop, de Dakar, y FHI dirigieron el estudio, y contaron con la cooperación de varias oficinas ministeriales y organizaciones no gubernamentales.

En una zona rural de bajos ingresos de los Estados Unidos, la educación relativa a salud sexual para los estudiantes de 5 a 18 años de edad contó con la participación de organismos comunitarios, líderes religiosos, padres, mensajes transmitidos por los medios de información y promoción de la salud. Al cabo de tres años, la tasa de embarazos anual bajó de 60 a 25 embarazos por 1.000 entre las jóvenes de 14 a 17 años de edad. En dos zonas que sirvieron de control y no tuvieron ninguna intervención, se registró un aumento de los embarazos anuales en el mismo grupo etario. El programa informó acerca de la anatomía de los órganos reproductores y la anticoncepción, y se concentró en las formas de mejorar la toma de decisiones, las aptitudes de comunicación interpersonal y la autoestima. Recalcó la necesidad de equilibrar los valores personales con los valores de la familia, las instituciones religiosas y la comunidad.10

Proporcionar simplemente materiales educacionales sin otros elementos clave, como participación comunitaria, puede ser contraproducente. Un estudio realizado en Nicaragua reveló que el colocar materiales de educación de salud en cuartos de moteles que usaban los trabajadores de sexo comercial en realidad hizo disminuir el uso del condón.

 

Capacitación de profesores

Entre los factores cruciales para los buenos programas de educación sexual están la capacitación adecuada de los profesores y los recursos para poner en práctica el programa. La doctora Waszak, de FHI, declara: «La capacitación de los profesores es un elemento clave de los programas de educación sexual, y la falta de buena capacitación ha sido un problema enorme. Los profesores no reciben capacitación, por lo tanto ignoran el programa de estudios o no saben cómo abordarlo. La capacitación tiene que hacerlos perder esa incomodidad que sienten al hablar de temas que eran tabú cuando eran jóvenes. Y cuando uno empieza a hablar sobre salud sexual con los jóvenes, hay que escucharlos. Hay que ocuparse de sus preguntas y, con frecuencia, es algo que incomoda a los profesores».

Una evaluación reciente del programa de educación sexual en el Perú revela las posibles limitaciones de capacitación y recursos. «Todavía algunos profesores se oponen a la aplicación del programa, lo cual socava su eficacia», dice el doctor Robert Magnani, de la Universidad de Tulane, quien trabaja con el proyecto estadounidense FOCUS, programa de investigación dirigido a los adultos jóvenes. Y agrega: «No se ha asignado suficiente tiempo y recursos para ganarse el apoyo de los profesores y los directores. Esta es una cuestión importante en las sociedades conservadoras».

En Sudáfrica la capacitación en aptitudes para la vida será obligatoria en todas las escuelas para 2005. El doctor Magnani opina: «Pero los programas de estudios y los métodos de enseñanza de aptitudes para la vida varían considerablemente. Se imparten bastante bien en algunas escuelas pero en otras no». También dice que las directrices nacionales recomendadas son importantes, pero que las provincias locales tienen que contraer compromisos financieros o de otro tipo para aplicar las directrices.

La buena capacitación requiere estrategias creativas. En Jamaica, FHI ha trabajado con el Ministerio de Educación para capacitar a los asesores de orientación a fin de que enseñen aptitudes para la vida familiar empleando un manual titulado Preparing for the VIBES in the World of Sexuality. Este programa enseña a los asesores a guiar a los jóvenes para que preparen escenas cómicas, bailes, canciones y otras representaciones teatrales de sus preguntas, inquietudes, temores y casos hipotéticos de situaciones sexuales, trabajando con la Academia de Artes de la Representación y la Compañía Ashe. Actualmente se está llevando a cabo una evaluación del programa, en la que se hace un seguimiento de dos años de los jóvenes que participaron en el curso de aptitudes para la vida familiar cuando tenían 12 años de edad.

La necesidad de una buena capacitación va más allá del programa escolar de estudios. También es importante contar con la participación de los padres y de los líderes comunitarios. En colaboración con la Junta de Planificación Familiar Nacional y Ashe en Jamaica, FHI está elaborando un programa de salud reproductiva de los adolescentes para los padres. Este programa incluye un manual y un video de capacitación para ayudar a los padres a comunicarse mejor con sus hijos adolescentes. Mediante el uso del manual, un grupo de padres recibirán capacitación para que trabajen con otros padres. En una evaluación de necesidades inicial, aproximadamente 90% de los padres expresaron inquietud acerca de las ETS, la violación, el embarazo y la homosexualidad. Reflexionando en cuanto a sus propias experiencias vividas en la adolescencia y sus preocupaciones por sus hijos, determinaron lo que creían que debería incluirse en el manual.

La epidemia del SIDA ha generado muchas maneras de reforzar los mensajes relativos a la educación sexual, entre ellas las campañas de los medios de información, las líneas telefónicas directas y las computadoras. Una campaña llevada a cabo en las Filipinas se dirigió a los jóvenes mediante grupos de música popular y haciendo publicidad de una línea telefónica directa de información. Una evaluación del proyecto reveló que la mitad de los que recordaban las canciones habían cambiado su comportamiento sexual y que 44% de ellos habían hablado con sus amigos o sus padres acerca de información relacionada con la sexualidad.12 Con la ayuda de los jóvenes, la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF) está preparando un sitio en la Web que presenta materiales de educación sexual. Esta Federación actualmente copatrocina con BBC World Service un sitio en la Web llamado «Sexwise».

Muchas organizaciones comunitarias se están interesando en la educación sexual. FHI ha trabajado con la Asociación Mundial de Niñas Guías y Exploradoras para impartir educación sexual a adolescentes de varios países de África y de la India. La organización de niños exploradores árabe ha estado capacitando a jóvenes en aptitudes de asesoramiento de compañeros y de concienciación en cuanto al género y la salud sexual. En Ghana, la Asociación de Jóvenes Cristianas está trabajando con el Centro para el Desarrollo y Actividades de Población, con sede en Estados Unidos, para hacer participar a los padres y los líderes de la iglesia en el asesoramiento.

Los programas de educación de compañeros tienen muy buena acogida en los proyectos de prevención de la infección por el VIH. Una evaluación de 21 proyectos dirigidos por compañeros y apoyados por FHI en 10 países (Brasil, Camerún, República Dominicana, Etiopía, Haití, Jamaica, Nigeria, Tanzania, Tailandia y Zimbabwe) reveló que el 81% de la población objetivo dijo que prefería recibir información relativa al VIH/SIDA de educadores compañeros. Un estudiante que era educador de compañeros de Zimbabwe dijo: «Con alguien de la misma edad, uno es serio. Uno se siente cómodo. Con alguien mayor, uno no quiere hablar de ciertas cosas ni de ciertos problemas, de lo que uno lleva en el corazón».

-- William R. Finger

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